El trigésimo aniversario de Euroval coincide no solo con su consolidación como la sexta tasadora inmobiliaria de España por volumen de facturación, sino también con la implantación de Aceuro, una innovadora y disruptiva plataforma que renovará totalmente el ecosistema tecnológico de la compañía.

Euroval celebra este año su trigésimo aniversario. ¿Qué resumen hace de estos 30 primeros años de vida?

Ha sido un camino largo e interesante. Nacimos como una tasadora provincial y hoy somos la sexta en el ámbito nacional y la primera de la Comunitat Valenciana. Un logro que hemos conseguido con innovación, algo imprescindible para sobrevivir en un mercado que se ha transformado sustancialmente en estos treinta años, sobre todo a partir de la década de los noventa del siglo pasado.

Cuando Euroval nació las estructuras bancarias tenían un poder de decisión local. Hoy en día, están completamente centralizadas y son de ámbito nacional.

 

 

 

¿Cómo ha cambiado el concepto de valoración inmobiliaria en este tiempo?

Conceptualmente ha cambiado poco. Lo que sí ha evolucionado de verdad son los recursos tecnológicos con los que contamos las tasadoras, que ahora se apoyan en bases de datos y algoritmos diseñados mediante inteligencia artificial. Una situación que contrasta con el marco legal al que deben ajustarse las valoraciones oficiales, muy disperso y pendiente todavía de homogeneizar sus diferentes normas internacionales.

 

 

¿En qué medida ha contribuido Euroval a esta transformación del sector de la tasación inmobiliaria?

Creo que de una manera significativa. Históricamente, en Euroval hemos desarrollado y adoptado metodologías orientadas a la automatización del conocimiento del tasador con el fin de facilitar su trabajo, En este sentido, nuestro enfoque ha sido diferente al tradicional del sector, en el que el tasador es el responsable directo de la elaboración del informe. Sin poner en cuestión este rol central, puesto que el tasador es el fedatario de su informe, en Euroval siempre hemos creído que el conjunto de la estructura de la empresa tiene que arroparlo y hacer más eficiente su informe para que así sea homologable.

Esta convicción nos ha llevado a orientar nuestros desarrollos aplicativos a fin de que sirvan de soporte a la hora de tomar decisiones tanto por el tasador como por su supervisor.

 

En más de una ocasión usted ha afirmado que la tecnología forma parte del ADN de Euroval. ¿Cuáles han sido los principales hitos de la compañía en este ámbito?

La innovación ha sido siempre un factor estratégico en el desarrollo de Euroval, lo que se materializado en la implementación de numerosos cambios disruptivos en estos treinta años. En 2001 implantamos lo que fue toda una novedad en el sector, consistente en la homogenización por métodos estadísticos de los criterios de valoración de un activo, con el que se conseguía afinar de manera automática el valor de una vivienda. Dos años más tarde, en 2003, extendimos el mismo sistema a la validación y supervisión de los informes.

También en 2006 desarrollamos una tecnología basada en métodos geoestadísticos para geolocalizar todos los inmuebles y testigos incluidos en nuestra base de datos, lo que nospermitió empezar a trabajar sobre planos parciales más concretos. La automatización ha sido otra de nuestras obsesiones y en todo momento hemos dedicado recursos, tanto humanos como materiales, para avanzar en esta dirección. Ya en una fecha tan temprana como 2007 implantamos modelos de valoración automatizados para grandes carteras de inmuebles. Por último, desde 2016 poseemos un marco de validación automática de informes inmobiliarios, lo que facilita y agiliza la tarea de supervisión. Nuestro último reto es Aceuro.

 

 

¿La actual crisis está afectando a la compañía?

Es evidente que la irrupción de la covid-19 ha alterado profundamente los planes estratégicos de Euroval a corto plazo, al menos en los próximos dos años. No obstante, seguimos contemplando como un objetivo posible y realista tanto la expansión nacional como nuestro crecimiento orgánico, pero no así el desarrollo internacional que, de momento, no es prioritario. Nuestra compañía nunca ha sido partidaria de expansiones internacionales orgánicas, sino a través de alianzas y convenios con otras compañías que nos faciliten la creación de sinergias mutuas.

En todo caso, nuestro crecimiento pasa necesariamente por el acceso a nuevos nichos de mercado, por lo que estamos valorando la idoneidad de comenzar a prestar servicios de alta calidad y de utilidad en los mercados financieros, ya sea para supervisores, administraciones públicas, órganos jurisdiccionales, gestores de riesgos o inversores institucionales, lo que implicará potenciar los servicios de consultoría y de valoración de bienes no inmobiliarios.

 

¿Cómo se imagina Euroval a diez años vista?

Me resulta muy complicado imaginar, sobre todo si tenemos en cuenta que los planes estratégicos que antes se hacían a cinco o diez años ahora se hacen, por lo general, a tres. Y en las circunstancias actuales, hasta resulta imposible prever, incluso, qué ocurrirá a un solo año o menos. Creo que el sector no va a crecer mucho. Quizás hasta disminuya su número actual de actores mediante procesos de concentración.

A diez años vista, imagino una Euroval reforzada en sus cualidades tecnológicas, apoyada en un personal cada vez más especializado y, lógicamente, ofertando servicios de valoración total.

 

 

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